La ruta en la provincia comienza en la capital, cruza los pueblos históricos del Valle de Lerma y culmina al sur, en Cafayate. Se puede regresar a Salta por la Quebrada de las Conchas, donde la erosión del viento y del agua cincelaron curiosas formaciones pétreas. En Cafayate se cultivan vides que producen su famoso Torrontés, aun cuando en la región hay también variedades como el Cabernet Sauvignon, Malbec, Syrah y Chardonnay. En las ciudades de Yacochuya y Colomé, a más de 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar, se están desarrollando actualmente nuevos emprendimientos vitivinícolas.
Ha sabido preparar por centenas de años una variedad de excelentes productos, con cultivos concentrados especialmente en Chilecito, Nonogasta, Felipe Varela, Villa Castelli, Vinchina, Castro Barros, Anillaco, San Blas de los Sauces, Sanagasta y Famatina. Allí la producción y la diversificación varietal de uvas encuentra condiciones muy favorables, lo que determina la ubicación de las bodegas de mayor importancia.
Esta provincia tiene una larga tradición vitivinícola. Uno de los primeros vinos elaborados se llamaba lagrimilla y fue llevado por los jesuitas a España. Los friulanos arribados a fines del siglo XIX continuaron con la tradición vitivinicultora. Hoy la producción se concentra principalmente en el Departamento Colón, siendo Colonia Caroya la que posee el mayor número de bodegas y productores que elaboran vinos artesanales. La visita a viñedos, establecimientos y la degustación de uvas y vinos regionales constituyen el principal atractivo de esta ruta alimentaria.
El área de producción de vinos más importante de San Juan es el denominado Valle de Tulum, el cual presenta un clima seco y templado, óptimo para el cultivo y producción del Syrah (cepa muy bien adaptada a la región) y otros vinos finos de mesa y licorosos. Las principales bodegas sanjuaninas: Viñas de Segisa, Fabril Alto Verde, Champañera Miguel Más, Las Marianas, San Juan de Cuyo y La Guarda, están altamente equipadas con maquinarias de última generación, vasijas de acero inoxidable, refrigeración computarizada, barricas de roble para guardar sus vinos, además de contar con enólogos especializados y altamente capacitados.
La vitivinicultura constituye la actividad más destacada de la agricultura mendocina. Es tradicional y ha permitido el reconocimiento mundial de sus productos. 1.221 bodegas producen casi 10 millones de hectolitros al año. Las principales variedades aquí cultivadas para vinificar son: Cabernet Sauvignon, Malbec, Merlot, Syrah, Barbera, Riesling, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Chenin, Ugni Blanc, Semillón.
Cuenta con una ruta que combina aromas y sabores de esta tierra, a la que suma una apasionante experiencia paleontológica. En este circuito se puede apreciar la tradicional producción agropecuaria de sus chacras e industrial de sus bodegas.
La mayor producción vitivinícola de la provincia se realiza en el Alto Valle del Río Negro, en los alrededores de la localidad de General Roca. Allí se encuentran las bodegas más australes del país, que realizan excelentes varietales y champagne, a partir de la producción de manzanas de la región. Se producen vinos de la cepa Semillón, Pinot Noir y Merlot. El viento, que produce un ambiente seco, contribuye a la excelente calidad de las uvas ya que evita la aparición de enfermedades en los viñedos, posibilitando la producción de vinos orgánicos.
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